jueves, 23 de septiembre de 2010

CON EL CORAZÓN PARTIO

POR CLAUDIA RODRÍGUEZ SANTIAGO.
Así nos dejo vivir en carne propia la aplicación de la justicia a modo que se practica en México, por jueces corruptos que sólo velan por sus intereses valiéndoles gorro la suerte de las personas que acuden a ellos en busca del amparo de la ley.
Hace dos días la Familia Rodríguez perdió la fe en las instituciones y al mismo tiempo a un miembro muy querido que fue entregado, según el juez de lo Noveno Familiar porque así lo prevé la ley, a su madre, una mujer promiscua, sin principios ni moral y que sólo lo peleó para vivir de él gracias a la pensión que, también el estúpido juez decidió, mi hermano tiene que darle.
Mi sobrino tiene 5 años de edad y desde hace casi dos meses llegó a vivir con nosotros luego de que su padre descubrió que la madre se siente de 20 años y muy deseable así que se dio a la caza de un galán, el primero de sus objetivos fue nada menos que el maestro de taekwondo del niño, un indio que sólo sabe dar golpes, sin cultura y tan inmoral como la tipa.
Ante esto mi hermano decidió separarse de la mujer y luchar por su hijo, desgraciadamente en la primera y única audiencia que tuvieron con el juez perdió la custodia de su menor hijo y todavía tiene que mantener a la libertina esa; el dichoso juez en ningún momento preguntó por qué se habían separado y mucho menos le dio la oportunidad de pelear por su hijo, tanto él como el representante del Ministerio Público y hasta el presunto psicólogo del DIF lo presionaron, confudieron y decidieron que lo mejor para el niño es estar con su madre.
Ningún representante de estas tres instancias se tomó la molestia de ver dónde vivía el niño con su padre y menos dónde vive ahora con su madre, lo que pone de manifiesto que a estos empleados del pueblo, porque pagamos sus sueldos con nuestros impuestos, sólo simulan que cumplen con su trabajo, la suerte de los inocentes les vale un pito.
Pese a que constantemente se publica en los diarios la muerte, tortura o violación de menores de edad a manos de sus padrastros o madrastras, nada han hecho nuestros gobernantes para modificar el Código, para invertir recursos en trabajadoras sociales o psicólogos que investiguen si el menor va a estar en un hogar seguro antes de dictar sus sentencias, sólo se limitan a entregar al niño o niña a la madre hay verá el pobre cómo se defiende.
Ya que los padrastros, madrastras o demás parientes matan, torturan o violan a los menores sólo la madre o el padre son juzgados y nos los responsables de haber decidido a tontas y locas. Se debería fincar responsabilidades a jueces, psicólogos ministerios públicos y abogados que en su afán de lucro son cómplices y principales responsables de estas dolorosas pérdidas.