martes, 15 de diciembre de 2009

¿HASTA DONDE LLEGAREMOS?

POR CLAUDIA RODRÍGUEZ SANTIAGO.

Como los pobres ya están en la bolsa las aves de rapiña van sobre otros sectores de la población y ahora son los homosexuales, lesbianas y transgéneros el objetivo para allegarse votos y seguir medrando en el Distrito Federal, para no perder el poder que en mala hora se le otorgó al Partido de la Revolución Democrática, que de democrático no tiene nada.
Los perredistas en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) pugnan por legalizar las bodas entre personas del mismo sexo, ¿con qué objetivo?, ganar su simpatía y sus votos para las elecciones de 2012 únicamente, creando un problema que a corto plazo se les saldrá de las manos y que afectará seriamente a inocentes pues en la propuesta se deja abierta la posibilidad de que estos nuevos “matrimonios” tengan la opción de adoptar hijos.
La comunidad de homosexuales, lesbianas y transgéneros merece respeto, pero no es creado leyes absurdas como se les da, sino dándoles su lugar en la sociedad como personas únicamente, sin importar sus preferencias sexuales, sólo reconociendo su capacidad como seres humanos, como profesionales o simplemente como personas.
Ninguna ley les va garantizar ese respeto que buscan, pues al final de cuentas a quién le importa lo que hagan de sus vidas privadas, la Constitución Política no se concibió con distinciones, todos son mexicanos y los mismos derechos tienen los heterosexuales que los de la diversidad.
Pero como para los asambleístas es más fácil crear leyes absurdas que educar al pueblo, pues a promover las bodas gay, a permitir que inocentes criaturas crezcan en hogares donde dos mujeres asumen el rol de papá y mamá, o dos hombres, pero qué va a pasar cuando esos pequeñitos vayan a la escuela y sus compañeritos les pregunten porque tienen dos mamás o dos papás.
En su famosa propuesta los asambleístas no han considerado que esos pequeñitos necesitarán apoyo psicológico cuando alguien se burle de ellos porque sus “padres” son homosexuales o lesbianas, cuando los excluyan de sus actividades o de sus fiestas porque son “hijos” de unos pervertidos, como muchos consideran a este sector de la población.
Es cuestión de horas para que la absurda ley se vote en la ALDF y a celebrar bodas a lo loco, pero cuánto tiempo se requerirá para resolver los problemas que esto generará a los protagonistas de la farsa. ¿Esta ley les garantizará respeto?, ¿trabajo?, ¿reconocimiento en la sociedad?, ¿qué familiares y vecinos los acepten como son?, no, para eso se necesita primero educar a la sociedad.

POLITICOS PODRIDOS

POLITICOS PODRIDOS

POR CLAUDIA RODRIGUEZ SANTIAGO.

Los políticos en México están podridos no sólo del cerebro sino también del corazón, les vale la dignidad de sus semejantes, les vale el voto ciudadano y la opinión de éstos, su única ambición es llegar al poder y vivir del pueblo, a costa de lo que sea y pasando por encima de quien sea.
Millones de mexicanos cifraron sus esperanzas en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuyos mesías prometieron sacar al país de la pobreza, la ignorancia, el cacicazgo del PRI, la corrupción, la discriminación y demás males que lo aquejan, supuestamente propiciado por el partido tricolor en el poder durante 70 años.
Todo fue mentira, ellos, igual que aquellos a los que siempre criticaron, resultaron igual o peor que los tricolores. Y qué decir del “Rayito de esperanza”, que no se cansa de echar pestes contra Carlos Salinas de Gortari, a quien culpa de todos sus males pero del que aprendió mucho y hasta lo rebasó en ambición.
Si, Andrés Manuel López Obrador, el que gritaba a los cuatro vientos que “primero los pobres”, pues sí, primero los pobres fue a los que se chingó, porque mareándolos con dádivas que no salieron de su bolsillo sino del erario público, los ha utilizado para sus aviesos fines hacia el poder.
Una prueba de ello es Rafael Acosta, “Juanito”, Ponfilio o como se llame, a quien utilizó para arrebatar la delegación Iztapalapa a otros sátrapas, los hermanos Arce ( René y Víctor Hugo Círigo), para entregarla a una mujer ambiciosa, Clara Brugada, a quien ni sus mismos correligionarios quisieron postular para el cargo.
El “Rayito de esperanza”, ese a quien nadie ha logrado arrancar una pluma, según él, obligó a Acosta Ángeles a comprometerse a entregar la delegación a Clara Brugada si el voto ciudadano lo favorecía en las urnas el pasado 5 de julio, y a quien después, cuando el famoso “Juanito” se arrepintió del trato hecho al calor del momento, vituperio, menosprecio y minimizó a nada.
Moviendo los hilos de Brugada Molina, López Obrador se salió con la suya, no sin la intervención de Marcelo Ebrard, para mala suerte de los capitalinos Jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien, a saber de qué artes se valió, obligó en dos ocasiones a Ponfilio a renunciar al cargo; la primera se desconoce qué le dijo para que pidiera licencia, la segunda mediante la amenaza de acusarlo penalmente por haber falsificado su acta de nacimiento. Como si en el PRD tuvieran pura dirigencia y militantes honestos, como el hermano del gobernador de Michoacán, quien a pesar de tener vínculos con los cárteles de la droga quería ser diputado para gozar del fuero y que afortunadamente no lo consiguió.
La cochinada no la realizaron ellos solos, tuvieron la complicidad de los diputados en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), donde el PRD es mayoría y quienes argumentaron ingobernabilidad por carencia de servicios, pero que al momento de preguntarles si este criterio se puede utilizar para funcionarios en activo de otras delegaciones y el mismo Jefe de Gobierno, evadieron el tema con respuestas tan rebuscadas que ni ellos mismos las entendieron. La carencia o malos servicios están presentes en todas las delegaciones y en el mismo gobierno central, pero mareados de poder no quieren darse cuenta.
Así, Rafael Acosta, como la Cenicienta, sólo tuvo unos cuantos días de gloria porque López Obrador, a través de Clara Brugada encontró un punto débil y logró deshacerse de él mediante la amenaza de fincarle responsabilidades por haber falsificado su acta de nacimiento. Pero, ¿quién es más despreciable?, alguien que quizá deseaba cambiar de nombre (y cómo no si sus padres lo maldijeron poniéndole Ponfilio), o ellos (los perredistas) por querer a toda costa echarle mano al presupuesto de casi 4 mil millones de pesos que le asignaron a esa demarcación.
Sin embargo, nada ha dicho ni López Obrador ni Ebrard Casaubon de la acusación que se hace contra Clara Brugada, a quien señalan ser guatemalteca de nacimiento, no mexicana, y a quien deberían investigar si su acta de nacimiento es original o también es falsificada. O por qué nunca investigaron a René Arce y Víctor Hugo Círigo, de quien muchas veces se dijo que son salvadoreños, o Ruth Zavaleta, que tampoco es mexicana.
Ahora los perredistas le piden a Marcelo Ebrard que nombre a Clara Brugada delegada en Iztapalapa, lo que a estas alturas y después de ver la ambición desbordada de esta mujer, sería lo peor que le pudiera pasar a esa pobre gente que sólo quiere vivir en paz, tener servicios de primera, seguridad y, sobre todo, gobernantes honestos, no muertos de hambre ansiosos de todo.
Quizá si tenemos los gobernantes que nos merecemos, por ignorantes, por agachones, por dejados, por conformistas que con una lámina, un bulto de cemento, un bote para la leche, una despensa pedorra o unos cuantos pesos, le damos el voto a cualquiera que hable bonito o venga a prometer falsos paraísos.