Hasta cuándo los mexicanos seguiremos permitiendo que nuestros gobernantes, nuestros empleados puestos en los cargos para que administren nuestra ya raquítica riqueza, sigan abusando de nosotros, tratándonos como retrasados mentales e imponiéndonos lo que les venga en gana o lo que les abulte más la cuenta bancaria.
El pasado 27 de octubre se publicó en El Financiero, que el Gobierno federal inició en agosto pasado un aumento mensual progresivo en el precio del gas licuado de petróleo (LP) de un centavo, desliz que continuará hasta mayo de 2012, para financiar parte de la sustitución de cilindros metálicos en mal estado y vehículos de reparto que utilizan las empresas distribuidoras del combustible.
Durante la administración del tristemente célebre Vicente Fox, la Secretaría de Energía anunció la sustitución de los cilindros metálicos pero no con cargo al usuario y, según anuncios de esta dependencia, antes de que concluyera el sexenio ya llevaban un 95 % de tanques renovados. En ese entonces nunca se informó que también los vehículos serían sustituidos.
Sin embargo, la administración de Felipe Calderón ahora sale con que el aumento mensual a este combustible es para sustituir los cilindros y el parque vehicular ¡¡¡de las empresas distribuidoras¡¡¡, que son particulares y son ellos los responsables de invertir en SU NEGOCIO.
Este 1 de Noviembre el precio del gas LP llegó a $11.00 el kilo, es el onceavo aumento que registra este combustible, sin embargo, el salario de los trabajadores sólo tuvo un incremento, a partir del 1 de enero y fue de apenas ¡¡¡3 pesos!!!!. No obstante, la Secretaría de Energía dice, cínicamente, que el aumento es “legal y perfecto”.
Cada sexenio somos engañados con diversos anuncios, como con la extinción de la empresa Luz y Fuerza del Centro, hecho que en un principio fue aplaudido por los mexicanos debido a que tanto el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) como la empresa ya habían rebasado la tolerancia de los usuarios con sus constantes abusos.
La Comisión Federal de Electricidad tomó el control del servicio eléctrico en el país, por disposición del presidente Felipe Calderón, lo que hizo pensar a los usuarios que como generador de energía el costo al que le venderían el servicio a los usuarios sería más económico, toda vez que Luz y Fuerza sólo era revendedor.
Los primeros meses fue así, el costo del servicios era accesible para todos los usuarios, sin embargo, sólo pasaron dos o tres meses y la voracidad de la Comisión Federal de Electricidad se manifestó al aumentar el costo del servicio hasta en 1000%. Hasta el momento nadie ha querido poner un alto a estos abusos.
En el Distrito Federal las cosas no son mejores, aunque el Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard ande por el mundo asegurando lo contrario. El “mejor alcalde del mundo” entregó la concesión de medir y cobrar el servicio de agua potable a cuatro empresas, seguramente de algún amigo, familiar o conocido, mismas que de la noche a la mañana aumentaron las tarifas hasta el 500%, sin que hasta el momento el nefasto perredista haya echado atrás esta disposición.
Con esa cara dura ahora, tanto el Partido Acción Nacional (PAN) (partido en el poder) y Marcelo Ebrard, buscan afanosamente, uno quedarse con la Presidencia de la República y el otro arrebatársela. Ojalá y los mexicanos pensemos bien antes de emitir nuestro voto en 2012 y que ninguno de los candidatos del Partido de la Revolución Democrática (PRD), donde milita Marcelo Ebrard, ni del PAN, lleguen a algún cargo de elección popular.
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