viernes, 23 de diciembre de 2011

QUÉ RAZÓN TENÍA MI PADRE

Por Claudia Rodríguez Santiago.


Cuando era niña varias veces escuché a mi padre decir que la política y la religión son una mierda; ahora le doy la razón, aunque agregaría que los políticos son la mierda mayor.
En 1997 cuando Cuauhtémoc Cárdenas arrebató el Distrito Federal al PRI, los pobres sintieron que por fin la revolución y el Partido de la Revolución Democrática (¿?) (PRD) les haría justicia. Que chasco. La justicia sólo llegó para los que asumieron el poder, sus familiares, amigos y lambiscones. Han pasado 14 años y las cosas en lugar de mejorar han empeorado, siempre para los mismos o para los que no se han afiliado al PRD.
Marcelo Ebrard, prófugo del PRI, ha continuado con la política de López Obrador, en teoría, de que “Primero los pobres”, pero los pobres del PRD a los demás les encaja el diente. Sin consulta ciudadana, como tanto pregonan y demandan cuando les conviene, este nefasto “gobernante” entregó la concesión del servicio de medición y cobro del agua potable a cuatro empresas.
Ninguno de los contribuyentes, bueno al menos los de a pie, sabe cuál empresa es la que se encarga de su cuenta, sólo han visto que de un día para otro éstas han cuadruplicado el costo de un servicio pésimo pues a la menor provocación disminuyen el caudal del vital líquido, sin que haya alguna bonificación en el recibo de consumo.
Los constantes aumentos han provocado que cientos de usuarios se atrasen en los pagos, por lo que el Sistema de Aguas de la ciudad de México (SACM), dependiente del Gobierno del Distrito Federal (GDF) emprendió cacería contra los morosos y sin un citatorio previo llegan a los domicilios y dan escasas 12 horas para que se presenten en las oficinas recaudadoras a finiquitar el adeudo, de lo contrario, diligentes se presentan al vencer el plazo para suspender o disminuir el flujo del agua.
Cabe destacar que cuando se acude a las oficinas recaudadoras para solicitar revisión de tarifas o al menos una explicación que justifique el aumento, los contribuyentes reciben el mismo trato que daban los empleados de la extinta Luz y Fuerza del Centro, “la medición está bien, eso es lo que tiene que pagar”, y se acabó. Paga o paga.
No es posible que no haya autoridad alguna que investigue la forma de operar de estas empresas concesionarias que, seguramente, tienen algo que ver con Marcelo Ebrard o alguien de su familia, y de las que recibe beneficios económicos como recibe de la línea de autobuses Circuito Bicentenario, del Metrobús, de los taxis eléctricos y sólo Dios sabe de qué más.
No es posible que ninguna autoridad haya llamado a cuentas a Ebrard, para que explique por qué tiene a las ex esposas y la actual “esposa” en la nómina del GDF con cargo al erario público.
Debido a que en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), una cueva de Alí Babá donde el PRD es mayoría, todas las corruptelas, robos, saqueos y demás delitos cometidos por delegados, asambleístas y el mismo Jefe de Gobierno del DF, son solapados y la ciudadanía ni se entera y, engañada o ciega, sigue pensando que el PRD debe seguir gobernando la ciudad.
Cabe destacar que durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, por disposición de él y con la anuencia de la ALDF, se eliminó el Bando número 2 y en 10 delegaciones se permitió la construcción de unidades habitacionales para pobres, departamentos a los que accedieron sólo los militantes del PRD. Esto provocó incremento en la demanda de servicios, sobre todo de agua potable. Sin embargo, Marcelo Ebrard no se cansa de culpar a los capitalinos de desperdiciar agua y por eso empieza a escasear, con este argumento ha incrementado las tarifas. QUE RAZÓN TENÍA MI PADRE.

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